Semestres Anteriores

Semestres Anteriores:

En el Principio

Todo comenzó con un Dios glorioso y una creación hecha a Su imagen. Ante la caída del hombre por el pecado, Dios respondió con una promesa de esperanza. En este sitio, exploramos el plan maestro de Dios para restaurar nuestra relación con Él por medio de Su Hijo Jesucristo.

La Salida de Egipto

Así como Dios levantó a José para proveer y a Moisés para liberar a Su pueblo de la opresión en Egipto, toda la historia apunta a una liberación mayor. Jesús es el cumplimiento de esta promesa, el Libertador perfecto que nos saca de la oscuridad espiritual hacia Su luz admirable.

Hacia la Tierra Prometida

La historia de Israel en la Tierra Prometida nos enseña que Dios es más grande que nuestras dudas. Él no solo guio a Su pueblo a través del desierto, sino que peleó sus batallas y les dio un hogar. Aunque los jueces ofrecieron libertad temporal frente a las naciones vecinas, su mayor propósito fue recordarnos que un Juez Perfecto estaba en camino.

La provisión de un Reino

La historia de Saúl, David y Salomón es un espejo de nuestra propia tendencia a buscar soluciones humanas para necesidades espirituales. Aunque Salomón gobernó con una sabiduría inigualable, su caída nos recuerda que incluso el mejor de los reyes falla. Por eso, enseñamos que solo hay un Trono eterno: el de Jesucristo, nuestro Rey digno y perfecto.

Una nación dividida

Israel falló, pero el plan de Dios no. Desde los milagros de los profetas hasta el anuncio de un Nuevo Pacto a través de Jeremías, todo apuntaba a un solo momento: la llegada de Jesús. Él es el Redentor que lava nuestro pecado una vez y para siempre, y el Rey que nos devuelve la presencia de Dios que un día se perdió.

Un pueblo Restaurado

El regreso de Babilonia no fue el final de la historia, sino el prólogo del capítulo más importante. Veremos a un pueblo que reconstruye sus ciudades pero que aún lucha por obedecer de corazón. Entre muros de piedra y leyes recuperadas, surge el eco de Malaquías anunciando que el Mesías está cerca. Con el Antiguo Testamento llegando a su fin, la escena queda perfectamente puesta para la entrada de Jesús, el Rey que cambiaría la historia para siempre.

Jesús el Mesías

En estas lecciones, ayudamos a los niños a descubrir que el nacimiento de Jesús no fue un evento al azar, sino el cumplimiento del plan maestro de Dios. Desde sus primeros días, Jesús demostró ser el Hijo de Dios y la respuesta a cada profecía del Antiguo Testamento.

Jesús el Siervo

Jesús el Siervo: ayuda a los niños a descubrir cómo Jesús, el único Hijo de Dios, es más grande que los profetas, no solo sanando a los enfermos y resucitando a los muertos, sino también venciendo el pecado y la muerte de una vez por todas.

Jesús el Salvador

Jesús el Salvador: ayuda a los niños a descubrir cómo Jesús contó parábolas o historias para ayudar a las personas a comprender cómo es el reino de los cielos. Un día, estas historias se convertirán en nuestra realidad cuando Jesús regrese y revierta la maldición del pecado.

Comienza la Misión

Comienza la misión: ayuda a los niños a descubrir cómo después de que Jesús regresó al cielo, el Espíritu Santo, a quien Él había prometido enviar, fue dado a los discípulos.

Unificación de la iglesia

Unificación de la iglesia ayuda a los niños a descubrir cómo el misionero Pablo llevó el evangelio por todo el Imperio Romano y cómo creció la iglesia

Todas las cosas nuevas

Todas las cosas nuevas ayuda a los niños a descubrir cómo Pablo animó a los creyentes a crecer en su fe y a poner su esperanza en la eternidad con Jesús.